Niñas, niños y adolescentes de las comunidades ribereñas de San José, San Andrés, 08 de Diciembre y de la comunidad nativa Yagua-Bora Nueva Vida participaron en el primer taller del programa formativo «Niñas y niños protagonistas en el monitoreo del cambio climático».

Mientras el mundo enfrenta una crisis climática sin precedentes y los Estados continúan sin responder con la urgencia necesaria, niñas, niños y adolescentes de las comunidades ribereñas del distrito de Belén, en Loreto, decidieron organizarse para defender sus territorios, monitorear los impactos ambientales y hacer escuchar sus voces.

Los días 4 y 5 de junio, niñas, niños y adolescentes de las comunidades de San José, San Andrés, 08 de Diciembre de la margen derecha del río Itaya del distrito Belén y de la comunidad nativa Yagua-Bora Nueva Vida, ubicada en el río Momón del distrito de Punchana en Loreto, participaron en el primer taller de apertura del programa formativo «Niñas y niños protagonistas en el monitoreo del cambio climático».

Durante este encuentro, las y los participantes identificaron las principales problemáticas ambientales y climáticas que afectan sus comunidades, elaboraron mapas comunitarios, analizaron cómo estas situaciones impactan sus derechos y construyeron propuestas colectivas para proteger sus territorios y fortalecer el cuidado comunitario.

El programa busca fortalecer las capacidades de niñas, niños y adolescentes para comprender, monitorear y comunicar los impactos ambientales y climáticos que afectan sus territorios, promoviendo su participación protagónica en la defensa de sus derechos ambientales.

La iniciativa cobra especial relevancia en un contexto global alarmante. Según UNICEF, la crisis climática interrumpió el acceso a la educación de 242 millones de niñas y niños en el mundo durante 2024 debido a inundaciones, sequías, olas de calor y otros eventos extremos. Uno de cada siete estudiantes vio afectado su derecho a la educación por fenómenos climáticos extremos. Asimismo, UNICEF estima que más de 213 millones de niñas y niños necesitarán asistencia humanitaria en 2025 debido al agravamiento de las crisis climáticas y ambientales.

La situación en la Amazonía peruana tampoco es ajena a esta realidad. En las zonas rurales del país, solo el 65% de la población tiene acceso a agua potable y apenas el 37% cuenta con servicios adecuados de saneamiento. En Loreto, únicamente cuatro de cada diez personas acceden a agua segura, situación que incrementa la exposición de niñas, niños y adolescentes a enfermedades y vulnera derechos fundamentales como la salud, la educación y el juego.

Frente a este escenario, las niñas, niños y adolescentes amazónicos han dejado un mensaje claro: la crisis climática no puede seguir abordándose sin escuchar sus voces.

Durante el taller, las y los participantes reafirmaron que tienen derecho a vivir en un ambiente limpio, sano y sostenible, a participar en las decisiones que afectan sus vidas y a ser reconocidos como actores fundamentales en la construcción de respuestas frente a la emergencia climática.

Porque la justicia climática también implica justicia generacional.

Y porque las niñas, niños y adolescentes amazónicos no solo son quienes más sufren las consecuencias de la crisis climática: son también quienes están liderando acciones para transformar sus comunidades desde el territorio.

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